El debate presidencial fue una plataforma a Trump y a Biden para que expusieran sus visiones sobre un país que enfrenta varias crisis en plenas elecciones
Tras meses de diatribas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su rival demócrata en la carrera por la Casa Blanca, Joe Biden, se enfrentaron este martes en un primer debate presidencial de alta tensión.
No hubo apretón de manos cuando los dos septuagenarios subieron al escenario y, si bien esto se debió a las restricciones por la pandemia de COVID-19, la ausencia del saludo tradicional simbolizó la profunda división en el país en la cuenta regresiva hacia el 3 de noviembre.
El primer debate presidencial entre Donald Trump y Joe Biden inició beligerante, saliéndose de lo estipulado después de apenas unos minutos, cuando Trump interrumpió a Biden en repetidas ocasiones, y el exvicepresidente respondió refiriéndose al mandatario como payaso y mentiroso.
Si bien el impacto sobre los comicios es limitado, estos encuentros marcan el ritmo de la campaña desde el primer encuentro televisado entre John F. Kennedy y Richard Nixon, hace 60 años.
Trump respondió a la primera pregunta del debate, y recalcó su apoyo a la nominada a la Corte Suprema, Amy Coney Barrett. Por su parte, Biden señaló que el pueblo americano tiene derecho a elegir quién será nominado. Dijo también que bajo la influencia de Barret, llegará el fin para el seguro médico que cubre a 20 millones de personas.
En el que ha sido el debate presidencial más caótico de los últimos años, los dos hombres hablaron frecuentemente al mismo tiempo. “El hecho es que todo lo que está diciendo hasta ahora es una vil mentira”, declaró Biden.
Los insultos quedaron expuestos cuando Biden atacó el manejo de la pandemia por parte de Trump, señalando que el presidente “esperó y esperó” para actuar una vez que el virus llegó a Estados Unidos y “aún no tiene un plan”. Biden le dijo a Trump: “sal de tu búnker y sal de la trampa de arena”, y usa tu carrito de golf para ir a la Oficina Oval a concretar un plan bipartidista que salve a las personas.
Trump le respondió: “Déjame decirte algo Joe: Nunca habrías podido hacer el trabajo que hicimos nosotros. No lo llevas en la sangre”.
“Yo sé cómo hacer el trabajo”, fue la respuesta solemne de Biden, quien se desempeñó durante ocho años como el vicepresidente de Barack Obama.
"La izquierda radical te está manipulando como a un títere", le dijo el mandatario republicano, asegurando que Biden sería un presidente débil ante el crimen y la violencia. "No quieres decir nada sobre la ley y el orden", agregó.
Por su parte, Biden acusó al presidente Trump de no enfrentar a Rusia, tildando al mandatario de "cachorro" de su homólogo ruso Vladimir Putin.
"Es el cachorro de Putin. Se niega a decir nada sobre las bonificaciones por matar soldados estadounidenses", dijo.
El debate fue una enorme plataforma a Trump y a Biden para que mostraran sus visiones completamente diferentes sobre un país que enfrenta varias crisis, como protestas contra la injusticia racial y una pandemia que ha provocado la muerte de más de 200.000 estadounidenses y millones de despidos.
El impacto del debate, o de los dos que se realizarán en las próximas semanas, sigue siendo incierto.
La agitación que se vive en 2020 es difícil de superar: el COVID-19 ha reescrito las reglas de la vida diaria; las escuelas y negocios están cerrados, y las protestas que exigen justicia racial se han extendido por toda la nación luego de una serie de muertes de afroestadounidenses a manos de la Policía.
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